La crianza del paiche como una estrategia de desarrollo sostenible
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TextoIdioma: Español Detalles de publicación: Lima - Peru CAEN 2019Descripción: S/P A4 CD soloTema(s): Clasificación CDD: - 14219
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Analítica de monográfica
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Biblioteca Central | 14219 (Navegar estantería(Abre debajo)) | CD - solo | Disponible | 14219 | BC22080002 |
III. Introducción
El paiche (Arapaima gigas) es el pez de escama más grande de las cuencas del Amazonas, el Orinoco, en Venezuela y el Essequibo, en Guyana. En su medio natural puede alcanzar hasta tres metros de longitud y 250 kg de peso. A pesar de su gran tamaño se le puede cultivar con buenos resultados en diversos ambientes y con diferentes alimentos. Luego de reconocer el potencial para el cultivo de esta especie, el IIAP estableció el Programa de Cultivo de Paiche en Estanques de Productores, en los principales ejes carreteros de la Amazonía peruana, que benefició a 130 productores con la entrega de seis paiches a cada uno. Sobre la base de este programa se registraron niveles de crecimiento y posibilidades de producción muy alentadores. Por otro lado, el IIAP está conduciendo el cultivo del paiche en diversos ambientes y, en convenio con el Gobierno Regional de Ucayali, ha validado la tecnología de cultivo del paiche en jaulas flotantes, lo que confirma las posibilidades de producción ya identificadas a través de la investigación. Esta publicación resume los aspectos más importantes de la biología del paiche, sus posibilidades de cultivo en las diversas modalidades empleadas en la Amazonía peruana y las implicancias en la conservación de la especie.
El paiche (Arapaima gigas) es una especie importante para el poblador amazónico, ya que constituye una fuente de alimentación y contribuye con la generación de ingresos a través de la comercialización de sus productos. Por esta razón la especie ha sido sometida a una intensa presión de pesca que ha disminuido sus poblaciones, al extremo que hoy es considerada como una especie amenazada y está mayormente confinada en las áreas naturales protegidas, como la Reserva Nacional Pacaya-Samiria. Por ahora, la conservación del paiche depende, principalmente, de su reproducción en los ambientes naturales pero, en general, el número de crías por evento reproductivo es relativamente pequeño y está sujeto a causas de mortalidad diversas en el complejo ecosistema amazónico. Al llegar el período reproductivo los ejemplares adultos forman parejas que se aíslan, fijan y defienden activamente su territorio, en donde construyen su nido, en las orillas poco profundas, de los cuerpos de agua. Cerca de 50.000 pequeños huevos de color verde esmeralda son depositados en el nido, mientras los padres montan guardia para evitar que sean consumidos por una verdadera legión de hambrientos peces merodeadores. Luego de la puesta, los huevos son incubados en el nido hasta que las pequeñas crías salen del huevo, las cuales empiezan a desplazarse por la superficie de los lagos. Su seguridad desde este momento depende del cuidado de sus progenitores. En efecto, las crías se desplazan siempre rodeando la cabeza y el lomo del macho, formando una verdadera nube en torno a su voluminoso cuerpo. Esta singular dependencia, se mantiene hasta que los juveniles empiezan a alejarse y a incursionar en nuevos territorios, hasta separarse definitivamente de sus progenitores. De esta manera, el ciclo se cierra y los reproductores pueden iniciar la crianza de una nueva camada. Muchos de los cursos de agua de la selva amazónica son ácidos, turbios y con escaso contenido de oxígeno. Para compensar tal situación, peces como el paiche han desarrollado –adicionalmente a las branquias y a lo largo de miles de años de evolución– un seudopulmón con el que procesan el aire capturado en la superficie del agua (de allí los típicos ‘boqueos’). De esta forma acceden a un suplemento de oxígeno indispensable para su supervivencia. El alimento principal del paiche es el pescado. Bujurquis, shuyos, boquichicos, sardinas, carachamas y muchos más, constituyen la dieta diaria de estos gigantes que llegan a alcanzar los tres metros de largo y el cuarto de tonelada de peso. El paiche puede ser pescado con anzuelo, pero antiguamente lo capturaban con la ayuda de fisgas. Para ello, los pescadores localizaban al paiche por su costumbre de boquear, y deducían la longitud del pez por el tamaño de la boyada. Luego era solo cuestión de aguardar el momento preciso en que los animales ascendían hacia la superficie para lanzarles el arpón y seguirlos hasta que se agotaban.
El paiche pertenece a un antiguo grupo de peces que alguna vez pobló las aguas dulces del planeta en gran número y variedad. Prueba de ello son los yacimientos fósiles de paiches prehistóricos hallados por decenas en Wyoming, Estados Unidos. Los paiches han sido agrupados dentro del orden de los Osteoglossiformes, voz latina que significa ‘lengua de hueso’.
En efecto, la singular lengua de este pez es de naturaleza ósea, bastante grande, y se encuentra armada con numerosos y diminutos dientes que le ayudan a sujetar a las presas. Sin embargo, es quizás su capacidad de respirar aire atmosférico, la adaptación anatómica responsable del éxito evolutivo de este singular pez ya que, esta adaptación le permite ocupar ambientes acuáticos pobres en oxígeno disuelto, densamente poblados por hierbas acuáticas flotantes llamadas camalones o tamalones en la Amazonía peruana. Todos los pulmones evolucionaron a partir de vejigas gaseosas, empleadas como órganos hidrostáticos por los vertebrados antidiluvianos. El saco de aire del paiche es, ciertamente, una forma de pulmón, una suerte de experimento respiratorio de la naturaleza para acceder al oxígeno atmosférico. No obstante, el paiche no abandonó totalmente la respiración a través de las agallas.
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