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    <subfield code="a">Es un lugar com&#xFA;n que, en Espa&#xF1;a, ninguna disciplina universitaria &#x2013;si exceptuamos a la filosof&#xED;a&#x2013; ha llegado a un nivel tan bajo como las Ciencias Sociales. Ello se traduce en la ausencia de lo que, en la mayor&#xED;a de los pa&#xED;ses, se entiende por un tratamiento cient&#xED;fico de tales disciplinas y en una tendencia a sustituir a &#xE9;ste por el periodismo, la cr&#xF3;nica hist&#xF3;rica, el &#xAB;ensayismo&#xBB;, la disertaci&#xF3;n metaf&#xED;sico-teol&#xF3;gica u otra serie de cosas, muchas de ellas en s&#xED; muy respetables, pero inadmisibles cuando se presentan bajo el t&#xED;tulo de Teor&#xED;a pol&#xED;tica o de Sociolog&#xED;a.

Claro est&#xE1; que tal situaci&#xF3;n, no se debe solamente a razones de orden puramente acad&#xE9;mico &#x2013;falta de especialistas, carencia de tradici&#xF3;n en tal tipo de estudios, &amp;c.&#x2013; sino que obedece, en especial, a motivos pol&#xED;ticos: el R&#xE9;gimen teme, con raz&#xF3;n, que de un an&#xE1;lisis cient&#xED;fico de la realidad social y pol&#xED;tica puedan deducirse consecuencias subversivas{1}. Ambos tipos de causas se condicionan mutuamente: la dictadura favorece que el estudio de los fen&#xF3;menos sociales y pol&#xED;ticos permanezca en un estadio pre-cient&#xED;fico y hasta anticient&#xED;fico desde el cual es m&#xE1;s f&#xE1;cil lograr una justificaci&#xF3;n del R&#xE9;gimen o, al menos, la inocuidad.

Por otra parte, los cultivadores de las Ciencias Sociales en Espa&#xF1;a, han sido, especialmente, juristas; as&#xED; en la Facultad de Derecho se han tratado diversos temas en relaci&#xF3;n con ellas bajo diferentes t&#xED;tulos (Derecho Pol&#xED;tico, Teor&#xED;a del Estado, Sociolog&#xED;a, &amp;c.). Lamentablemente, la mayor&#xED;a de las veces se han limitado al examen del Estado, en el mejor de los casos desde un punto de vista puramente jur&#xED;dico formal, olvidando temas tales como las clases sociales, los partidos Pol&#xED;ticos, la opini&#xF3;n p&#xFA;blica &amp;c. El escolasticismo, tan frecuente entre los Profesores universitarios, ha tratado de justificar la Dictadura de Franco a base de citas [6] mutiladas de Santo Tom&#xE1;s o mistificando el pensamiento de algunos grandes cl&#xE1;sicos espa&#xF1;oles del Renacimiento, como Su&#xE1;rez &#x2013;&#xAB;nuestro eximio Su&#xE1;rez&#xBB; que dir&#xED;a Lu&#xF1;o Pe&#xF1;a, Mariano Puigdollers y compa&#xF1;&#xED;a&#x2013; que en realidad son profundamente liberales.

Otro grupo de profesores, llevados por el mismo prop&#xF3;sito de crear la &#xAB;raz&#xF3;n general de consolaci&#xF3;n y justificaci&#xF3;n&#xBB; del franquismo, han acudido a teor&#xED;as m&#xE1;s modernas pero, claro est&#xE1;, no menos reaccionarias: el nazismo y el fascismo. Entre &#xE9;stos que se propusieron levantar el tinglado ideol&#xF3;gico del Estado Nacional Sindicalista (Luis Legaz Lacambra, Joaqu&#xED;n Ruiz Jim&#xE9;nez, Salvador Lisarrague, &amp;c.) sin duda alguna la palma de la abyecci&#xF3;n se la gana Francisco Javier Conde. Las m&#xE1;s reaccionarias doctrinas alemanas, sirven de inspiraci&#xF3;n a este grupo: en pol&#xED;tica se popularizaba a Karl Schmidt{2}, en Sociolog&#xED;a a Hans Freyer{3}, pero lo que en Alemania hab&#xED;a sido delirio tr&#xE1;gico, se convert&#xED;a en su versi&#xF3;n espa&#xF1;ola, por obra y gracia de F. J. Conde, en caricatura grotesca o bufonada{4}.

Ni que decir tiene que este tipo de teor&#xED;as, si en otro tiempo tuvieron alguna vigencia, hoy en d&#xED;a carecen casi en absoluto de ella, pese al apoyo oficial que contin&#xFA;an recibiendo, hasta el punto de que sus mismos autores tienden a abandonarlas. A las razones de orden te&#xF3;rico que hacen imposible a ning&#xFA;n intelectual serio suscribirlas se unen otras de orden pr&#xE1;ctico: la derrota del nazi-fascismo en la segunda guerra mundial y el ingreso de Espa&#xF1;a en el bloque occidental por la alianza militar con los Estados Unidos. En estas condiciones parec&#xED;a l&#xF3;gico esperar que se dejara sentir en nuestro pa&#xED;s, como en la mayor&#xED;a de los de Occidente, la influencia de las ciencias sociales americanas, sobre todo si tenemos en cuenta el car&#xE1;cter francamente conservador de &#xE9;stas. Parece sin embargo que el R&#xE9;gimen las considera un tanto peligrosas, demasiado &#xAB;avanzadas&#xBB;, y el hecho es que entre los especialistas en ciencias pol&#xED;ticas y sociales espa&#xF1;oles, s&#xF3;lo muy poco apoco se nota la influencia de los social scientists americanos; y cuando tal ocurre no falta quien vea en ello una actitud de oposici&#xF3;n al Gobierno e incluso muy progresista. Una prueba m&#xE1;s de la confusi&#xF3;n que se crea bajo dictaduras como la de Franco.

Dentro de esta &#xFA;ltima corriente, cabe colocar el libro recientemente publicado por el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n{5}, Catedr&#xE1;tico de Derecho Pol&#xED;tico de la Universidad de Salamanca y persona muy conocida, adem&#xE1;s, por sus actividades extrauniversitarias. La obra en cuesti&#xF3;n es de gran inter&#xE9;s. No es frecuente que nuestros profesores de Derecho escriban sobre Sociolog&#xED;a ni que cuando lo hagan traten de colocarse en el nivel que &#xE9;sta ha alcanzado en los pa&#xED;ses en que tales estudios est&#xE1;n m&#xE1;s desarrollados. Por otra parte, la obra en referencia es un intento de superar las concepciones teol&#xF3;gicas y metaf&#xED;sicas abundantes en la literatura sociol&#xF3;gica y pol&#xED;tica de Espa&#xF1;a. En una palabra, se trata de hacer de la sociolog&#xED;a una &#xAB;ciencia&#xBB; burguesa. Ni que decir tiene, que con ello no nos referimos a los motivos psicol&#xF3;gicos del autor del libro, sino a la fuente objetiva de sus errores. La burgues&#xED;a, en tanto que clase dominante, y para asegurar su dominaci&#xF3;n, necesita conocer lo mejor y m&#xE1;s exactamente posible la realidad social, pero en tanto que clase parcial tal conocimiento est&#xE1; condicionado por su situaci&#xF3;n e intereses que la hacen tener una visi&#xF3;n deformada. La m&#xE1;xima &#xAB;objetividad&#xBB; que la burgues&#xED;a puede lograr se mantiene dentro de &#xE9;stos l&#xED;mites impuestos por su situaci&#xF3;n de clase. Exigir al cient&#xED;fico burgu&#xE9;s que los supere es exigirle que deje de ser burgu&#xE9;s, lo cual, en la mayor&#xED;a de los casos, resulta mucho pedir. En el caso concreto del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n en Espa&#xF1;a, creemos que, incluso desde esta posici&#xF3;n limitada, pod&#xED;a haber cumplido una funci&#xF3;n positiva elaborando y [7] haciendo coherentes los problemas que la burgues&#xED;a espa&#xF1;ola plantea con su actividad pr&#xE1;ctica y procediendo a la cr&#xED;tica cient&#xED;fica y a la disoluci&#xF3;n de las ilusiones, metaf&#xED;sicas que en nuestro pa&#xED;s frenan todo desarrollo.

Ocurre sin embargo que la &#xAB;objetividad&#xBB; burguesa encuentra otro l&#xED;mite en el grado de intensidad que alcanza la lucha de clases: mientras &#xE9;sta permanece latente o se manifiesta por actos aislados a&#xFA;n es posible la &#xAB;ciencia&#xBB;, pero cuando adquiere caracteres m&#xE1;s amenazantes &#xAB;en adelante ya no se trata de saber si tal o cual teor&#xED;a es verdadera, sino de si es c&#xF3;moda o inc&#xF3;moda, agradable o no a la polic&#xED;a, &#xFA;til o perjudicial al capital. La investigaci&#xF3;n desinteresada es sustituida por la pol&#xE9;mica pagada, la investigaci&#xF3;n concienzuda por la mala conciencia y los subterfugios apolog&#xE9;ticos&#xBB;{6}. En tales ocasiones los &#xAB;cient&#xED;ficos&#xBB; ya no se atienen ni siquiera a la &#xAB;objetividad&#xBB; que postulan y solo les interesa ser guardianes y defensores del sistema. En una palabra: el soci&#xF3;logo se convierte en guardia civil.

Lamentablemente el libro del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n incurre tambi&#xE9;n en este defecto, lo cual, no s&#xF3;lo le resta todo el valor positivo que pudiera haber tenido, sino que hace sumamente dif&#xED;cil toda cr&#xED;tica inmanente de muchas partes de la obra en que la &#xFA;nica finalidad que le anima es ser celoso guardi&#xE1;n del orden p&#xFA;blico.

En el libro que comentamos se repiten insistentemente los temas predominantes en las ciencias sociales de Occidente y, muy especialmente, en las de los Estados Unidos. &#xBF;Cu&#xE1;les son esos temas?

* * *

La burgues&#xED;a, en su etapa ascendente de lucha contra el feudalismo, hab&#xED;a contado con la energ&#xED;a revolucionaria que le hab&#xED;a permitido agrupar en torno suyo a las otras clases y presentar sus intereses como los de toda la sociedad en magn&#xED;ficas construcciones ideol&#xF3;gicas. La afirmaci&#xF3;n del Estado Burgu&#xE9;s como el mejor se hac&#xED;a apoy&#xE1;ndose en primeros principios considerados como autoevidentes o derivados de la &#xAB;naturaleza&#xBB;, de la raz&#xF3;n o de la especulaci&#xF3;n filos&#xF3;fica. Las crisis revolucionarias del siglo XIX van a acabar con las ilusiones de la burgues&#xED;a y la seguridad en s&#xED; misma y hacerla adquirir conciencia de que es perecedera. La Revoluci&#xF3;n de 1848 y la aparici&#xF3;n del Manifiesto Comunista se&#xF1;alan el fin de la etapa ascendente de esa clase que, en adelante, se hace profundamente conservadora realizando el compromiso con los feudales en contra de la nueva clase ascendiente: el proletariado.

En esta &#xE9;poca se sit&#xFA;a el fin de la filosof&#xED;a burguesa cl&#xE1;sica, renunci&#xE1;ndose en el futuro, a todo sistema omnicomprensivo; en teor&#xED;a del conocimiento predominar&#xE1; el agnosticismo. Para la concepci&#xF3;n de la &#xE9;poca s&#xF3;lo debemos preocuparnos de conocer las ciencias especializadas y rigurosamente separadas unas de otras. Frente a los economistas cl&#xE1;sicos o los socialistas ut&#xF3;picos que hab&#xED;an tratado de explicar el conjunto de la sociedad, nace la Sociolog&#xED;a que prescindir&#xE1; del estudio de la base econ&#xF3;mica, y como una pretensi&#xF3;n de rechazar toda metaf&#xED;sica{7}. En Teor&#xED;a Pol&#xED;tica se hacen cada vez menos frecuentes las obras que especulen sobre la mejor forma de gobierno, los fines del Estado, &amp;c., propag&#xE1;ndose la idea de que lo propio del m&#xE9;todo cient&#xED;fico es la simple observaci&#xF3;n de hechos y el razonamiento l&#xF3;gico a partir de ellos. [8]

La Revoluci&#xF3;n de 1870 hace resaltar estos rasgos. La falta de todo sistema filos&#xF3;fico comprensivo hace que Whitehead llame a los veinte &#xFA;ltimos a&#xF1;os de este siglo la m&#xE1;s sombr&#xED;a etapa del pensamiento desde las Cruzadas. La labor de la filosof&#xED;a se limita a impedir que se generalicen los resultados concretos obtenidos en las diversas ciencias de forma que puedan sacarse conclusiones peligrosas para el sistema capitalista. En Teor&#xED;a Pol&#xED;tica se va a considerar que ninguna forma de gobierno puede demostrar su superioridad sobre las otras y se rechazar&#xE1; todo intento en tal sentido como acient&#xED;fico y metaf&#xED;sico. A nombre de la objetividad cient&#xED;fica se atacar&#xE1;, en especial a partir de la primera guerra mundial, al comunismo. Un te&#xF3;rico burgu&#xE9;s, ferviente partidario del m&#xE9;todo cient&#xED;fico, ha descrito la situaci&#xF3;n as&#xED;: &#xAB;apareci&#xF3; que la ciencia era incapaz de defender la civilizaci&#xF3;n occidental refiri&#xE9;ndose a principios fundamentales&#xBB;{8}; y ante tal imposibilidad decidi&#xF3; defenderla de otro modo: levantando las barreras que impidieran toda cr&#xED;tica al sistema al declarar a &#xE9;sta acient&#xED;fica. Se trata, evidentemente, de un intento defensivo de alguien que se bate en retirada y no falta raz&#xF3;n a quien ha calificado a esta tendencia de &#xAB;d&#xE9;bil y lastimera&#xBB;{9}.

Si &#xE9;stos trataban de salvar a Occidente del comunismo a partir de la ciencia y la raz&#xF3;n otros iban a intentarlo a partir del mito y el irracionalismo y por una curiosa iron&#xED;a hist&#xF3;rica muchos de los m&#xE1;s ilustres preconizadores del m&#xE9;todo cient&#xED;fico iban a sufrir persecuciones del nazismo al que poco pod&#xED;an oponerle. As&#xED; Einstein, quien en 1940 escrib&#xED;a: &#xAB;si alguien aprueba como objetivo la extirpaci&#xF3;n de la raza humana sobre la tierra uno no puede refutar tal punto de vista con fundamentos racionales&#xBB;; cuando alguien, efectivamente, se propuso tal objetivo, Einstein tuvo que huir de su pa&#xED;s. El mundo occidental, al limitar el campo de aplicaci&#xF3;n de la raz&#xF3;n a sectores parciales, hab&#xED;a dejado una ampl&#xED;a esfera en que s&#xF3;lo lo irracional pod&#xED;a regir y ahora, esas fuerzas desatadas, se volv&#xED;an contra &#xE9;l.

* * *

La caracter&#xED;stica m&#xE1;s se&#xF1;alada de las ciencias sociales burguesas es, sin duda, su odio al m&#xE9;todo dial&#xE9;ctico e invocar, en cambio, el m&#xE9;todo de las ciencias naturales. Nada tiene de raro que la dial&#xE9;ctica&#x2013; &#xE1;lgebra de la Revoluci&#xF3;n la llamaba Alejandro Herzen&#x2013; se convierta en un esc&#xE1;ndalo y abominaci&#xF3;n para la burgues&#xED;a y sus portavoces doctrinarios ya que &#xAB;en la comprensi&#xF3;n positiva de las cosas existentes incluye, al mismo tiempo, la comprensi&#xF3;n de su negaci&#xF3;n, de su desaparici&#xF3;n necesaria; todas las cosas son concebidas en ella en su movimientos o sea en su aspecto ef&#xED;mero; no deja que nada se le imponga, es esencialmente cr&#xED;tica y revolucionaria&#xBB;{10}. Al aplicar el m&#xE9;todo de las ciencias naturales se cree poder eliminar las contradicciones de la sociedad sustituy&#xE9;ndolas por la armon&#xED;a y, al separarla adem&#xE1;s de la base econ&#xF3;mica, se tiende a convertir a las relaciones sociales burguesas en eternas, suprimiendo su car&#xE1;cter hist&#xF3;rico.

Por otra parte, el fen&#xF3;meno que Marx denomina &#xAB;fetichismo de la mercanc&#xED;a&#xBB; hace que las relaciones sociales entre personas se presenten bajo la forma de cosas, de objetos, de modo que esta apariencia, tal como se presenta a la superficie es muy diferente, e incluso contraria, a su forma interna, esencial, oculta. La racionalizaci&#xF3;n formal propia de la producci&#xF3;n capitalista, la consideraci&#xF3;n de lo cuantitativo en vez de lo cualitativo (valor de cambio en vez de valor de uso, [9] trabajo abstracto en vez de trabajo concreto, &amp;c.), se lleva a cabo tambi&#xE9;n en el campo de las ciencias sociales cuyos especialistas tratan de reducir los fen&#xF3;menos sociales a categor&#xED;as formales y cuantitativas, dejando el contenido, el aspecto cualitativo, fuera de la &#xAB;ciencia&#xBB; que debe su &#xAB;exactitud&#xBB;, casi matem&#xE1;tica, precisamente a que el sustrato material queda fuera de ellas como algo incognoscible e irracional, limit&#xE1;ndose a operar con categor&#xED;as del entendimiento. Conscientes del idealismo que esto implica llegan a veces al colmo del refinamiento presentando a las leyes sociales, no como leyes objetivas, sino como condici&#xF3;n de posibilidad de explicarnos la sociedad; esto es, no nos aseguran que la sociedad se comportar&#xE1; efectivamente de cierta manera, sino que se limitan a afirmar que, si se comportara de otra forma, no nos lo podr&#xED;an explicar a partir de esas leyes.

Ocurre, sin embargo, que como el contenido, el sustrato material de los fen&#xF3;menos, contin&#xFA;a existiendo y actuando aunque estos &#xAB;cient&#xED;ficos&#xBB; hagan abstracci&#xF3;n de &#xE9;l, y como es precisamente tal contenido el que da origen a los cambios sociales y pol&#xED;ticos, a todos los grandes acontecimientos, resulta que &#xE9;stos son inexplicables e irracionales para los soci&#xF3;logos burgueses a quienes se les presentan como cat&#xE1;strofes imprevistas, y su posici&#xF3;n no difiere mucho de la del hombre medieval constantemente amenazado por la amenaza del milagro que venga a quebrar el orden natural (Cf. infra la discusi&#xF3;n sobre el cambio social en el libro del Sr. Tierno Galv&#xE1;n). Resulta conmovedor, por ejemplo, ver c&#xF3;mo un hombre de buena voluntad como Meynaud, despu&#xE9;s de haber escrito un libro sobre ciencia pol&#xED;tica, al darse cuenta de que los acontecimientos en su pa&#xED;s han ocurrido de forma imprevista, que se le escapan, se pregunta: &#xAB;&#xBF;Ser&#xE1; la ciencia pol&#xED;tica una futilidad o, peor a&#xFA;n, una mistificaci&#xF3;n? En busca de una explicaci&#xF3;n positiva &#xBF;terminaremos en una versi&#xF3;n moderna de la pol&#xE9;mica sobre el sexo de los &#xE1;ngeles?&#x2026;&#xBB;{11}.

Las ciencias sociales burguesas no se limitan s&#xF3;lo a separar el contenido de los hechos sino que adem&#xE1;s describen a &#xE9;stos aislados y fijos sin tratar de captar la estructura global de la sociedad. Al separar los diversos elementos unos de otros se hacen desaparecer las contradicciones, pues toda contradicci&#xF3;n es relaci&#xF3;n entre dos elementos y creen que con los datos as&#xED; obtenidos, y absteni&#xE9;ndose de todo juicio de valor, lograr&#xE1;n hacer ciencia. Esta ingenua asunci&#xF3;n de que los hechos son flores que crecen en el campo y que basta con recogerlos ha sido criticada, no s&#xF3;lo por los marxistas, sino tambi&#xE9;n por algunos profesores occidentales{12}; uno de &#xE9;stos, Gunnar Myrdal, ha escrito as&#xED;: &#xAB;Los hechos cient&#xED;ficos no existen per se esperando ser descubiertos por los cient&#xED;ficos (&#x2026;). En el mundo todo est&#xE1; conectado con todas las otras cosas &#xBF;d&#xF3;nde se debe uno detener y en qu&#xE9; direcci&#xF3;n debe proceder cuando establece relaciones causales? Las convenciones cient&#xED;ficas dan generalmente una gu&#xED;a. Pero (&#x2026;) la misma convenci&#xF3;n es una evaluaci&#xF3;n, generalmente tendenciosa y es la m&#xE1;s peligrosa por estar habitualmente oculta en prejuicios t&#xE1;citos que no son discutidos ni incluso conocidos&#xBB;{13}.

Al presentarse las concepciones burguesas como ciencia adquieren una apariencia de inocencia y neutralidad de la que se valen para atacar al marxismo constituyendo como dice Garaudy una ideolog&#xED;a tanto m&#xE1;s insidiosa cuanto se presenta como la ausencia de toda ideolog&#xED;a. Hay que recordar, no obstante, que esta tendencia a aplicar los m&#xE9;todos cient&#xED;fico-naturales y a identificar el conocimiento puramente matem&#xE1;tico-racional con el conocimiento en general tiene de todo menos de inocente. Tal tipo de pensamiento nace en combate con el medieval y va a ser, en no poca medida, un arma de la burgues&#xED;a en su lucha con [10] el mundo anterior, de forma que, no s&#xF3;lo se presenta como el &#xFA;nico m&#xE9;todo verdadero sino como progresista, democr&#xE1;tico: la joven, bella y democr&#xE1;tica ciencia se opone a la vieja, fea y aristocr&#xE1;tica metaf&#xED;sica y teolog&#xED;a (Bakunin), y a&#xFA;n hoy en d&#xED;a, cuando un autor considera improcedente la aplicaci&#xF3;n de los m&#xE9;todos de las ciencias naturales a las sociales, ha de pedir, en las primeras p&#xE1;ginas de su libro, que no se le considere colocado &#xAB;entre esos movimientos reaccionarios, anticient&#xED;ficos, que tratan de hacer retroceder el tiempo&#xBB;{14}.

Cuando la burgues&#xED;a ataca al marxismo acus&#xE1;ndolo de metaf&#xED;sico no se&#xF1;ala que &#xE9;ste no pretende sustituir el llamado m&#xE9;todo cient&#xED;fico por la antigua teolog&#xED;a, sino por un m&#xE9;todo que es realmente cient&#xED;fico y revolucionario. Un m&#xE9;todo que considera que &#xAB;la anatom&#xED;a de la sociedad civil debe ser buscada en la econom&#xED;a pol&#xED;tica&#xBB;{15} y que no se contenta con la apariencia de los fen&#xF3;menos sino que trata de captar la realidad esencial que tras ella se oculta. Si la forma fenomenal de las cosas coincidiera inmediatamente con su esencia toda ciencia ser&#xED;a superflua, dice Marx. Para el marxista los componentes de la realidad social no son piezas sueltas que se puedan armar y desarmar mec&#xE1;nicamente sino &#xAB;momentos&#xBB; de una totalidad viva, del conjunto de la sociedad en su cambio hist&#xF3;rico. Claro est&#xE1; que los &#xAB;hechos&#xBB; de los que nos hab&#xED;an las ciencias sociales burguesas son el punto de partida de la reflexi&#xF3;n y un fen&#xF3;meno fundamental, pero no podemos quedarnos con la proyecci&#xF3;n directa de esos hechos, est&#xE1;ticos, inm&#xF3;viles, abstractos y muertos tal como los vivimos, producto de la alienaci&#xF3;n de la sociedad-capitalista, sino que hemos de proceder dial&#xE9;cticamente a ponerlos en relaci&#xF3;n con la totalidad en devenir; con ello tendremos la representaci&#xF3;n de la sociedad &#xAB;pero esta vez ya no como la representaci&#xF3;n ca&#xF3;tica de un todo sino como una rica totalidad de determinaciones y relaciones numerosas&#xBB;{17}. Partiendo de lo inmediato dado, de la apariencia, hemos de buscar las mediaciones por las que pueda ser relacionado con su esencia. Cuando se invoca el culto a lo concreto para quedarse en los simples hechos de la experiencia, se ignora la necesidad del proceso mental que es necesario realizar para llegar a lo verdaderamente concreto que &#xAB;es la s&#xED;ntesis de m&#xFA;ltiples determinaciones, esto es unidad de la diversidad. Por ello aparece en el pensamiento como proceso de s&#xED;ntesis, como resultado, no como punto de partida aunque es el verdadero punto de partida y, por consiguiente, el verdadero punto de partida de la percepci&#xF3;n y de la representaci&#xF3;n&#xBB; (Ibidem). No se trata, pues, de introducir elementos subjetivos o de hacer metaf&#xED;sica, de algo que el observador &#xAB;pone&#xBB;, sino de describir la estructura objetiva de la realidad.

La percepci&#xF3;n de hechos no es sino un &#xAB;momento&#xBB; del conocimiento y las ciencias sociales burguesas, en cuanto se han limitado a ella, no son s&#xF3;lo una mentira sino un &#xAB;momento&#xBB; de la verdad y al criticar a la metaf&#xED;sica no se dan cuenta de que &#xE9;sta no es sino la hipertrofia, la exageraci&#xF3;n, de otro de los aspectos del conocimiento: la abstracci&#xF3;n. Lenin, en un magn&#xED;fico texto, pone en claro que si bien para algunos &#xAB;el idealismo filos&#xF3;fico s&#xF3;lo es inepcia (&#x2026;), por el contrario desde el punto de vista del materialismo dial&#xE9;ctico, el idealismo filos&#xF3;fico es un desarrollo unilateral, una exuberancia, una superfetaci&#xF3;n de uno de los rasgos o una de las facetas, de uno de los l&#xED;mites del conocimiento que deviene as&#xED; un absoluto separado de la materia, de la naturaleza, divinizado. El idealismo es el obscurantismo clerical. Es cierto. Pero el idealismo filos&#xF3;fico es (&#xAB;m&#xE1;s exactamente&#xBB; y &#xAB;adem&#xE1;s&#xBB;) el camino que conduce al obscurantismo clerical a trav&#xE9;s de UNO DE LOS ASPECTOS PARTICULARES del conocimiento (dial&#xE9;ctico) infinitamente complejo del hombre&#xBB;{18}. Las cr&#xED;ticas al marxismo-leninismo, desde uno [11] u otro punto de vista, son incapaces de captar la riqueza del pensamiento dial&#xE9;ctico, verdadera superaci&#xF3;n de todas las visiones parciales.

La afirmaci&#xF3;n marxista de que los hechos sociales son espec&#xED;ficos en relaci&#xF3;n con el hecho individual, de que tienen un valor cualitativo nuevo diferente de la mera yuxtaposici&#xF3;n cuantitativa de sus componentes, no implica creer que en ellos habita el esp&#xED;ritu que los vivifica, como pretend&#xED;a, Hegel. Esto parecen no entenderlo los soci&#xF3;logos burgueses.

* * *

&#xC2; Las ciencias sociales americanas son, sin duda alguna, las que ejercen mayor influencia en Occidente. Participan, en general, de los caracteres que hemos se&#xF1;alado, que a&#xFA;n presentan rasgos m&#xE1;s exacerbados como era l&#xF3;gico esperar en un pa&#xED;s en que un capitalismo superdesarrollado convierte a todas las relaciones en &#xAB;fetiches&#xBB;, agudizando la alienaci&#xF3;n propia de la sociedad burguesa.

Una de las notas m&#xE1;s caracter&#xED;sticas de las ciencias sociales de los Estados Unidos ha sido la gran acumulaci&#xF3;n de hechos y datos sin ning&#xFA;n instrumental te&#xF3;rico ni insertarlos en una teor&#xED;a. Estas investigaciones emp&#xED;ricas comienzan a finales de la primera guerra mundial y poco a poco se van mecanizando. Hacia 1930 se agudiza la tendencia: la sociolog&#xED;a va convirti&#xE9;ndose en una sociograf&#xED;a, renunciando a toda explicaci&#xF3;n te&#xF3;rica de los datos, que recoge sin ning&#xFA;n objetivo aparente. Se produce lo que los mismos americanos han llamado hyperfactualism que llega a verdaderas aberraciones, de forma que lo que los social scientists presentan como ciencia mueve m&#xE1;s bien a hilaridad{20}.

Mucho hab&#xED;a contribuido, en el plano te&#xF3;rico, para la implantaci&#xF3;n de esta tendencia, el tradicional pragmatismo americano con su gusto por lo emp&#xED;rico. Sin embargo, los extremos a que lleg&#xF3; han producido una cierta reacci&#xF3;n contra &#xE9;l y una mayor preocupaci&#xF3;n por los aspectos te&#xF3;ricos. &#xBF;Han mejorado con ello las ciencias sociales americanas? Preferimos que sea el profesor norteamericano Cook quien nos responda: &#xAB;admirando y emulando las ciencias naturales y con gran incomprensi&#xF3;n de sus m&#xE9;todos (&#x2026;) los social scientists, en general, se han esforzado en desarrollar sus ciencias mediante la imitaci&#xF3;n, tomando para su propia esfera m&#xE9;todos aparentemente triunfantes en otras partes. La descripci&#xF3;n objetiva y la medici&#xF3;n precisa se han convertido en sus ideales. Ansiosos por eliminar los prejuicios y, en particular, no incluir sus propios juicios de valor entre los hechos (&#x2026;) El resultado ha sido, en el mejor de los casos, una interpretaci&#xF3;n mec&#xE1;nica y eventualmente ha implicado un puro positivismo, m&#xE1;s cientificista que cient&#xED;fico, y que incluye, frecuentemente, dogmas materialistas y relativistas&#xBB;{21}.

Como se ve el cuadro no es muy halag&#xFC;e&#xF1;o y a &#xE9;l se une otra serie de rasgos igualmente poco aconsejables.

Las investigaciones, en su casi totalidad, se limitan al examen de la sociedad norteamericana actual, sin preocuparse de los aspectos hist&#xF3;ricos, con lo cual se tiende a considerarla como un dato &#xAB;natural&#xBB;, que no ha sufrido ni sufrir&#xE1; cambios. Por otra parte se procede al estudio de sectores cada vez m&#xE1;s parciales, sin relacionarlos unos con otros. Raymond Aron dice que &#xAB;la sociedad americana tiene escasamente el sentido y el gusto de lo que, aquellos de nosotros que son m&#xE1;s o menos hegelianos, llaman el sentido de la totalidad. La sociolog&#xED;a americana [12] es profundamente anal&#xED;tica y trata de disolver la totalidad, o realidades globales, en tantos elementos como sea posible y a esclarecerlos desde varios puntos de vista&#xBB;{22}. Se prescinde del estudio de las clases sociales que es sustituido por el de |a &#xAB;movilidad social&#xBB;, nombre a todas luces inapropiado pues lo que tratan los americanos bajo tal t&#xED;tulo es el paso individual de un grupo a otro y en ning&#xFA;n caso el movimiento de la sociedad.

La sociedad, las relaciones sociales, se transforman en relaciones entre individuos abstractos{23}, olvidando que no se trata de relaciones entre &#xAB;individuo e individuo, sino de relaciones entre obrero y capitalista, entre aparcero y propietario territorial. Ocultad esas relaciones y habr&#xE9;is destruido toda la sociedad y vuestro Prometeo no ser&#xE1; m&#xE1;s que un fantasma sin brazos ni piernas&#xBB;{24}.

Hasta aqu&#xED; hemos visto c&#xF3;mo las ciencias sociales norteamericanas permanecen dentro de los l&#xED;mites de la &#xAB;objetividad&#xBB; burguesa, pero lejos de contentarse con ello se convierten frecuente y abiertamente en una apolog&#xED;a del american way of life e incluso en instrumento del imperialismo. Y ello en forma tan grosera que llega a provocar el esc&#xE1;ndalo de los &#xAB;cient&#xED;ficos&#xBB; europeos quienes al enjuiciarlas no dudan en decir que &#xAB;revisten caracteres irritantes tales como su tendencia a disimular, bajo una apariencia de objetividad, una afirmaci&#xF3;n impl&#xED;cita, pero incondicional, de los &#xAB;valores&#xBB; americanos y a transformar el an&#xE1;lisis en una apolog&#xED;a de la democracia&#xBB;{25}.

Las ciencias sociales americanas tienen una intenci&#xF3;n eminentemente pr&#xE1;ctica. Clara muestra de ello es la human engineering; y, por otra parte, el Gobierno y la industria privada emplean a gran cantidad de especialistas en manipulaci&#xF3;n social que, en ambos casos, usan t&#xE9;cnicas an&#xE1;logas. Uno de los hechos m&#xE1;s pintorescos es la existencia de varias casas, en California, la m&#xE1;s potente de las cuales es Whitaker and Baxter, especializadas en organizar unas elecciones teniendo en cuenta el presupuesto de que dispone el candidato; todo lo referente a la propaganda lo llevan a cabo verdaderos t&#xE9;cnicos que proceden de acuerdo a las normas de la publicidad comercial: se trata de &#xAB;vender&#xBB; el candidato al p&#xFA;blico. El Gobierno o las firmas comerciales usan procedimientos an&#xE1;logos para hacer popular una medida pol&#xED;tica o para obtener una mayor demanda de un producto. Las autoridades organizan gigantescas campa&#xF1;as publicitarias que, con un eufemismo, se denominan &#xAB;acci&#xF3;n psicol&#xF3;gica&#xBB; o &#xAB;condicionamiento de los esp&#xED;ritus&#xBB;.

En el &#xE1;mbito de la empresa privada la Sociolog&#xED;a Industrial y la t&#xE9;cnica de las human relations tratan de hacer que el obrero acepte la autoridad patronal, a reducir las tensiones y a enmascarar la lucha de clases. La democracia estad&#xED;stica crea un tipo de obrero y ciudadano &#xAB;normal&#xBB; y todo intento de salirse de &#xE9;l es considerado como patol&#xF3;gico, convirtiendo las dificultades del sistema en rebeld&#xED;as de tipo privado.

Es sin duda en este aspecto de la manipulaci&#xF3;n social donde los social scientists han desplegado una actividad mayor y conseguido desarrollar t&#xE9;cnicas m&#xE1;s perfectas. Pero en el fondo s&#xF3;lo se trata de un gigantesco esfuerzo &#x2013;tal vez el &#xFA;ltimo&#x2013; de la clase capitalista para conservar el poder{26}.

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La mayor&#xED;a de estos temas, y muy en especial los de la sociolog&#xED;a norteamericana, van a reaparecer en el libro del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n que, ya en las primeras p&#xE1;ginas, nos advierte de que el uso casi exclusivo que en &#xE9;l se hace [13] de autores norteamericanos se debe al prop&#xF3;sito deliberado de que la mentalidad de &#xE9;stos &#xAB;corrija la tendencia nacional a la generalizaci&#xF3;n y la abstracci&#xF3;n&#xBB; (p. 7). Despu&#xE9;s de leer las 167 p&#xE1;ginas del libro en cuesti&#xF3;n no podemos por menos que admirar el profundo car&#xE1;cter hispano de su autor, si no por el lenguaje al menos por cuanto a abstracci&#xF3;n se refiere.

No vaya a creerse que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n incurrir&#xE1; en el defecto del hyperfactualism, pues si bien nos pone en guardia contra &#xAB;toda transposici&#xF3;n de t&#xF3;picos metaf&#xED;sicos al plano sociol&#xF3;gico&#xBB; (p. 16) e incluso confiesa abiertamente su antipat&#xED;a por la filosof&#xED;a, a la que parece pretende sustituir por la sociolog&#xED;a (filosof&#xED;a de los no fil&#xF3;sofos la llamaba Gramsci), no por ello deja de hacer abundante uso del neopositivismo, la sem&#xE1;ntica americana y de esa filosof&#xED;a de Babitts derivada de la realidad m&#xE1;s inmediata del capitalismo que es el pragmatismo.

Con tal aparato conceptual emprende el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n el arduo camino de la elaboraci&#xF3;n de una sociolog&#xED;a cient&#xED;fica mediante la aplicaci&#xF3;n de m&#xE9;todos rigurosos (p. 13) y con una exactitud de formulaci&#xF3;n comparable con la de las ciencias matem&#xE1;ticas, haciendo de las leyes sociol&#xF3;gicas &#xAB;semejantes a las leyes f&#xED;sicas si nos atenemos a su estructura y no a los fen&#xF3;menos que estudian&#xBB; (p. 16). Para lograr tan ambiciosos objetivos el autor nos anuncia que se propone utilizar la &#xAB;l&#xF3;gica del an&#xE1;lisis funcional&#xBB;; &#xBF;en qu&#xE9; consiste? El Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n reproduce la definici&#xF3;n que de ella da Hempel: &#xAB;El objeto del an&#xE1;lisis es un cierto tema (t) que se define por unas caracter&#xED;sticas o constantes persistentes dadas en un cierto sistema: el an&#xE1;lisis pretende mostrar que un elemento (una posici&#xF3;n dir&#xED;amos nosotros &#x2013; Tierno Galv&#xE1;n) est&#xE1; en un estado o condici&#xF3;n propia, cp, y con relaci&#xF3;n a un contorno que presenta unas ciertas condiciones externas, ce, tales, que en estas condiciones cp y ce, el tema (t) produce efectos con los que satisface alguna necesidad o exigencia funcional de S; es decir, una condici&#xF3;n n, que se considera necesario para que el sistema permanezca en la actividad que le convenga&#xBB; (p. 21){27}. Es posible que muchos lectores quedar&#xE1;n gratamente impresionados ante el alto rigor, producto de una formulaci&#xF3;n cuasimatem&#xE1;tica, de tal procedimiento, pero es probable que al mismo tiempo les asalte la duda de si con el mismo se conseguir&#xE1; corregir &#xAB;la tendencia nacional a la generalizaci&#xF3;n y la abstracci&#xF3;n&#xBB; que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n nos anunci&#xF3; pretend&#xED;a combatir. Y ello mucho m&#xE1;s cuando despu&#xE9;s se nos dice que a la sociolog&#xED;a se ha de aplicar &#xAB;la estructura del m&#xE9;todo matem&#xE1;tico en la medida que es posible&#xBB; (p. 143) y que el fin de esta ciencia en los pa&#xED;ses occidentales es crear &#xAB;un conjunto de conexiones l&#xF3;gico-formales&#xBB; (p. 149) cuya caracter&#xED;stica, mucho nos tememos, es precisamente la abstracci&#xF3;n.

Claro est&#xE1; que, con la aplicaci&#xF3;n de tal m&#xE9;todo ser&#xE1; m&#xE1;s f&#xE1;cil lograr &#xAB;un lenguaje especializado&#xBB; y &#xAB;con la mayor univocidad posible&#xBB; (p. 143) que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n considera necesario. De la univocidad y rigor conseguidos por los autores que lo han usado y que m&#xE1;s se citan en el libro que comentamos juzgar&#xE1; el lector por los ejemplos que siguen: seg&#xFA;n Parsons, se nos dice, &#xAB;parece que se entiende por modelos de variables&#x2026;&#xBB; (p. 26); &#xAB;que entiende Merton por paradigmas no est&#xE1; establecido con absoluta claridad&#x2026;&#xBB; (p. 27); &#xAB;las definiciones de role son imprecisas&#x2026;&#xBB; (p. 30), &amp;c.

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En el examen de la realidad social la &#xAB;l&#xF3;gica del an&#xE1;lisis funcional&#xBB; tiene muy en cuenta el principio de la reciprocidad funcional para el cual &#xAB;toda funci&#xF3;n dentro de un sistema es una variable respecto a cualquier otra funci&#xF3;n del sistema [14] de modo que todo cambio en una funci&#xF3;n repercute en la estabilidad general del sistema&#xBB; (p. 18); y as&#xED; se nos dice, &#xAB;cuando A satisface las necesidades de B, B satisface las necesidades de C y C satisface las necesidades de A es incuestionable que aqu&#xED; se da el principio general de reciprocidad&#xBB; (ibid.). Convenimos en ello de buen grado, pero lo que ya nos parece m&#xE1;s cuestionable es que, en la sociedad se de tan id&#xED;lica visi&#xF3;n, esa pac&#xED;fica ultraestabilidad y, en efecto, se admite la existencia de factores perturbadores de esa armon&#xED;a pues en todo sistema emp&#xED;rico dado se produce una tensi&#xF3;n como resultado del hecho de que &#xAB;unas funciones tienden a prevalecer, sobre las otras&#xBB; (p. 19). El lector debe cuidarse mucho de no confundir esta tensi&#xF3;n del sistema con esa concepci&#xF3;n, condenada como acient&#xED;fica por el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n, que es la lucha de clases, pues aqu&#xED; los titulares de la tensi&#xF3;n son &#xAB;funciones&#xBB; y ni que decir tiene que no tratan de sobreponerse por razones de tipo econ&#xF3;mico sino que tal tendencia es el resultado de un activismo abstracto o de un vitalismo irracional. Por otra parte se nos informa de que dicha tensi&#xF3;n o lucha es muy saludable, pues &#xAB;la desaparici&#xF3;n de la tensi&#xF3;n implica la desaparici&#xF3;n del sistema, traducido a t&#xE9;rminos est&#xE9;ticos equivale a la teor&#xED;a de Spengler sobre la decadencia y muerte de la civilizaci&#xF3;n&#xBB; (p. 20); lo que, al parecer, s&#xED; es malo es que tal lucha tome la forma demasiado violenta de &#xAB;colisi&#xF3;n&#xBB; y para evitarlo existen ciertas instituciones cuya naturaleza no se precisa demasiado.

Por otra parte, no todas las funciones son de igual jerarqu&#xED;a pues unas son primarias y otras secundarias seg&#xFA;n su importancia en el sistema: &#xAB;la funci&#xF3;n religiosa en una comunidad medieval, por ejemplo, condiciona todas las dem&#xE1;s y est&#xE1; afectada por ellas; es una funci&#xF3;n primaria. La funci&#xF3;n t&#xE9;cnica, de pintar retablos es secundaria&#xBB; (p. 19). Dejemos a un lado la discusi&#xF3;n, que sin duda ser&#xED;a rechazada como hist&#xF3;rico-est&#xE9;tica por el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n, de si la Edad Media viv&#xED;a de la religi&#xF3;n o de si no ser&#xE1; m&#xE1;s bien la forma en que viv&#xED;an la que explicar&#xED;a el predominio de &#xE9;sta. Lo que consideramos importante retener son las consecuencias que del anterior an&#xE1;lisis se deducen y que creemos evidentes. Para los marxistas, la existencia de antagonismos en la sociedad es consecuencia de la existencia de clases sociales y tratamos de suprimir los primeros mediante la superaci&#xF3;n de las segundas. Pues bien, seg&#xFA;n el autor del libro que comentamos: 1) la existencia de tales antagonismos es algo muy saludable pues en ellos consiste la vida, 2) lo que los origina no son las clases sociales, que no existen, sino el hecho de que hay funciones diversas, y 3) dado el car&#xE1;cter abstracto de las funciones siempre las habr&#xE1; y, en consecuencia, siempre tendremos tensiones; lo que debemos procurar es mantenerlas dentro del &#xAB;orden&#xBB;.

Claro est&#xE1; que, para, llegar a estas, conclusiones tan halag&#xFC;e&#xF1;as al mundo capitalista ha sido preciso disolver toda la realidad social a fuerza de abstracci&#xF3;n, reduci&#xE9;ndola a categor&#xED;as l&#xF3;gicas con lo cual, pese a todas las protestas del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n de combatir a la metaf&#xED;sica y de positivismo se nos aparece como un fil&#xF3;sofo especulativo en el peor sentido del t&#xE9;rmino &#x2013;y, por usar una imagen de Marx, todo lo que le distingue de un cristiano es que, para &#xE9;ste, s&#xF3;lo hay una encarnaci&#xF3;n del Logos en tanto que nuestro autor llega m&#xE1;s lejos en las encarnaciones pues reduce todo el mundo real, a categor&#xED;as l&#xF3;gicas.

Por esta v&#xED;a, ni los hechos m&#xE1;s inmediatos y evidentes pueden ser captados y a lo m&#xE1;s que se llega es a su caricatura.

En Espa&#xF1;a vivimos una dictadura de las clases m&#xE1;s reaccionarias de la poblaci&#xF3;n; el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n deber&#xED;a tener motivos para conocerlo. &#xBF;Cu&#xE1;l es la caracter&#xED;stica de una dictadura seg&#xFA;n &#xE9;l? Que de las tres funciones cl&#xE1;sicas [15] del Estado &#x2013;legislativa, ejecutiva y judicial&#x2013; una de ellas, la ejecutiva, ha conseguido predominar casi en forma absoluta (p. 20). &#xBF;Por qu&#xE9;? &#xBF;C&#xF3;mo? Al parecer todo intento de contestar a estas preguntas o de penetrar en las bases materiales del R&#xE9;gimen nos llevar&#xED;a inevitablemente a deslizamos por la peligrosa e insegura senda de la metaf&#xED;sica, cuando no del esteticismo. No vaya a creerse que tal visi&#xF3;n de la dictadura es solamente un error te&#xF3;rico pues las consecuencias pr&#xE1;cticas que implica son peligros&#xED;simas: sustit&#xFA;yase a Franco por alguien menos &#xAB;duro&#xBB;, dense ciertas atribuciones a las Cortes y algo de autonom&#xED;a judicial y la dictadura habr&#xE1; desaparecido. En otras palabras, el franquismo &#xAB;liberalizado&#xBB;.

Claro est&#xE1; que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n conoce la existencia de la violencia y del terror; de ellos nos habla en otra parte, en relaci&#xF3;n con el control social y sin hacer referencia a la dictadura. Define a tal control como el medio de dirigir, condicionar u orientar la conducta de los individuos por medios diversos. Lo cierto es, se nos dice, que &#xAB;no hay convivencia sin control social&#xBB; (p. 71) y que el terror ser&#xED;a la forma m&#xE1;s violenta de ejercer &#xE9;ste. Se reconoce tambi&#xE9;n que &#xAB;el terror sin m&#xE1;s, en cuanto medio de control social es ineficaz en grado sumo y desaparece r&#xE1;pidamente; tiene que haber elementos estructurales, con el correspondiente subsuelo psicol&#xF3;gico, que lo sostengan. Por lo com&#xFA;n se trata de intereses concretos que benefician a una parte extensa y privilegiada del grupo en el qu&#xE9; se da el terror&#xBB; (p. 72); y si es as&#xED; y dado que &#x2013;salvo el mejor parecer del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n&#x2013; en Espa&#xF1;a sufrimos de ese terror, por mucho que consigamos el equilibrio entre las tres funciones del Estado el terror continuar&#xE1; subsistiendo y, mientras persistan esos intereses que todos conocemos, la dictadura s&#xF3;lo habr&#xE1; terminado en la mente de alg&#xFA;n catedr&#xE1;tico de derecho pol&#xED;tico, pero no para el pueblo espa&#xF1;ol.

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Dejemos sin embargo a un lado la pol&#xED;tica y adentr&#xE9;monos por el camino de una sociolog&#xED;a cient&#xED;fica y &#xAB;neutral&#xBB; tal como el libro que comentamos la entiende.

Para ello su autor nos encarece insistentemente huir de la metaf&#xED;sica, en la que ve toda suerte de confusiones y a la que atribuye el atraso de las disciplinas sociol&#xF3;gicas, y nos recomienda evitar preguntas sin sentido, tales como &#xAB;&#xBF;qu&#xE9; es la realidad social?&#xBB; (p. 16), as&#xED; como abstenernos del uso de categor&#xED;as como la de &#xAB;clase social; que es de escaso alcance sociol&#xF3;gico&#xBB; (p. 78). Al parecer debemos usar categor&#xED;as que sean relevantes para la soluci&#xF3;n de alg&#xFA;n problema como por ejemplo la categor&#xED;a de &#xAB;estructura-funci&#xF3;n&#xBB; cuyo &#xAB;alcance sociol&#xF3;gico&#xBB; queda patente cuando el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n nos explica que ser&#xED;a aplicable &#xAB;al conjunto de los diversos pasajeros reunidos en un departamento de un vag&#xF3;n de ferrocarril&#xBB; (p. 56).

Claro est&#xE1; que tambi&#xE9;n la ciencia tiene sus dificultades y no todo es coser y cantar, como podr&#xED;a pensar alg&#xFA;n esp&#xED;ritu ligero; as&#xED; por ejemplo se nos previene de que &#xAB;la determinaci&#xF3;n del punto de tensi&#xF3;n en las estructuras del sistema es dif&#xED;cil de lograr cuando el sistema es muy complejo&#xBB;, pero la intranquilidad que tal afirmaci&#xF3;n ha podido producirnos se desvanece inmediatamente al saber que &#xAB;no obstante, la moderna t&#xE9;cnica, en especial los cerebros electr&#xF3;nicos, pueden dar informaciones muy seguras&#xBB; (p. 20). Mientras esperamos impacientes el d&#xED;a venturoso para la sociolog&#xED;a espa&#xF1;ola en que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n provisto de [16] un cerebro electr&#xF3;nico, sin duda de fabricaci&#xF3;n norteamericana, establezca el grado de tensi&#xF3;n existente en nuestra sociedad, content&#xE9;monos con ver los resultados que logra con procedimientos m&#xE1;s rudimentarios.

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En el libro que comentamos se nos propone el ejemplo de un obrero que carga sacos de cemento en una obra, haci&#xE9;ndonos saber que tal acci&#xF3;n constituye una &#xAB;formalizaci&#xF3;n&#xBB; (p. 30). En el mismo lugar se nos dice que &#xAB;la palabra formalizaci&#xF3;n designa los actos integrados en el cumplimiento de un role&#xBB;. Lamentablemente ocurre que &#xAB;las definiciones de role son imprecisas y resulta dif&#xED;cil su aplicaci&#xF3;n t&#xE9;cnica&#xBB; (ibid.) pues &#xAB;todo tiene en la sociedad actual un cierto role&#xBB; (p. 31). No se crea que esto nos va a hacer renunciar a interpretar la actividad del obrero que carga sacos de cemento seg&#xFA;n la &#xAB;teor&#xED;a y t&#xE9;cnica del grupo de Salamanca&#xBB; para el cual esta reducci&#xF3;n de las posibilidades te&#xF3;ricas del concepto role aumenta sus posibilidades en cuanto instrumento para una aplicaci&#xF3;n eficaz del mismo (p. 31), y as&#xED; se nos dice que &#xAB;el comportamiento se conexiona con el modelo o modelos a trav&#xE9;s de una concreci&#xF3;n del comportamiento en una actividad singularizada dentro de un cierto status. A esta conexi&#xF3;n y actividad llamamos role&#xBB; (p. 30). Dejando, pues, a un lado el status{28} resulta de todo esto que el obrero que carga sacos de cemento est&#xE1; realizando una actividad a trav&#xE9;s de la cual conexiona su comportamiento a un modelo{29}. &#xBF;A qu&#xE9; modelo? Nuevas dificultades nos asaltan pues no parece que responda a ninguno de los modelos que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n nos propone en su libro, a saber, &#xAB;la adolescencia vital, alegre y feliz&#xBB; (p. 25), &#xAB;el atleta&#xBB; (p. 26), ni siquiera creemos que pueda ser incluido entre los modelos que nuestro autor llama &#xAB;m&#xE1;s generales&#xBB;, esto es: &#xAB;el cient&#xED;fico, el m&#xE9;dico, el turista y consejero (&#xA1;sic!), el soldado, el patriota y c&#xED;vico, el profesor desinteresado y estudioso, &amp;c.&#xBB; (p. 32). &#xBF;No ser&#xE1;, despu&#xE9;s de todo, que el obrero que carga sacos de cemento responde al modelo de&#x2026; obrero que carga sacos de cemento?&#x2026;

No reprochamos al autor que comentamos el estudiar las acciones m&#xE1;s cotidianas, m&#xE1;s habituales. Marx en el Capital tambi&#xE9;n parte de lo m&#xE1;s simple, de lo m&#xE1;s trivial, de lo que hay de m&#xE1;s frecuente en la vida de las masas y que se encuentra a cada instante: la relaci&#xF3;n de cambio; pero para poder lograr comprenderla debe llegar a toda la sociedad actual, la estructura global del capitalismo y poner de relieve sus leyes que en ning&#xFA;n momento son abstractas ni formales. Quedarse con esas acciones cotidianas y limitarse a clasificarlas seg&#xFA;n criterios formales, abstractos e irrelevantes significa renunciar a comprenderlas.

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Una de las categor&#xED;as que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n utiliza m&#xE1;s en su libro es la de &#xAB;modelo&#xBB; entendiendo por tal &#xAB;el conjunto estructural de significados que orientan y definen un comportamiento&#xBB; (p. 25). No se trata pues de arquetipos deseables, ni debe entenderse en un sentido axiol&#xF3;gico. El modelo puede ser bueno o malo seg&#xFA;n la moral al uso; lo que importa es que expresa la existencia de &#xAB;un foco orientador del comportamiento&#xBB;. La construcci&#xF3;n es muy semejante a lo que los norteamericanos, diferenci&#xE1;ndolo de los &#xAB;tipos&#xBB; de sociedades (societal models), llaman &#xAB;tipos&#xBB; de personas, acciones o actitudes. En la t&#xE9;cnica norteamericana [17] para elaborar tales &#xAB;tipos&#xBB; se toman varios rasgos comunes a diversas clases de comportamientos o conductas y se adscriben a un actor ideal al que se atribuyen ciertas nociones, prop&#xF3;sitos y actitudes, en suma un conjunto de ideas que dan sentido a su conducta; as&#xED; se forma por ejemplo el &#xAB;tipo&#xBB; de caballero. Ocurre sin embargo que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n, llevado por la influencia del behaviorism, no considera a las ideas humanas como dignas de inter&#xE9;s cient&#xED;fico de suerte que lo que da sentido a las conductas, el &#xAB;foco orientador del comportamiento, ni son las ideas de los hombres ni est&#xE1; en la sociedad, sino que se convierte en un ente exterior, verdaderamente metaf&#xED;sico que, no se sabe por qu&#xE9; poderes sobrenaturales, hace a los humanos actuar de cierta manera. As&#xED; nos dice, por ejemplo, que &#xAB;la evoluci&#xF3;n de la estructura de los modelos implica evoluci&#xF3;n de los hechos regulados por la estructura&#xBB; (p. 15); es decir, que no son los hechos los que configuran el modelo sino que &#xE9;ste, sin duda desde alg&#xFA;n lugar celeste, regula a aqu&#xE9;llos.

De aqu&#xED; pasa a explicarnos la categor&#xED;a cambio social &#xA1;como un cambio de modelos! (p. 42). En la Edad Media, por ejemplo, &#xAB;el modelo &#xAB;caballero&#xBB; inici&#xF3; un cambio bajo el impacto del modelo &#xAB;burgu&#xE9;s&#xBB; (p. 39). &#xBF;Por qu&#xE9; cambian los modelos? Misterio. Al parecer est&#xE1;n en un lugar demasiado inaccesible para que los mortales podamos saberlo.

En suma que, o bien el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n renuncia a su behaviorism y admite que la construcci&#xF3;n de modelos se hace teniendo en cuenta las ideas de los hombres en una &#xE9;poca &#x2013;as&#xED; quiera introducirlas con otro nombre&#x2013;, o bien se incurre en una versi&#xF3;n barroca del idealismo plat&#xF3;nico. Pero ni en el mejor de los casos nos explicar&#xED;a por qu&#xE9; cada modelo se da en un tiempo y lugar determinado; por qu&#xE9; el modelo caballero se da en la Edad Media y no en otra y cu&#xE1;l es la raz&#xF3;n de su sustituci&#xF3;n. Para explicar eso habr&#xED;a que examinar cu&#xE1;les eran los hombres de la Edad Media, sus necesidades, sus fuerzas productivas, c&#xF3;mo &#xE9;stas se modificaron, &amp;c. &#xAB;Don Quijote ha expiado ya el error de creer que la caballer&#xED;a andante pod&#xED;a acomodarse a todas las formas econ&#xF3;micas de la sociedad&#xBB;{30} y su ejemplo deber&#xED;a ser aleccionador para muchos soci&#xF3;logos.

Decir que &#xAB;el cambio social se produce siempre por la relaci&#xF3;n entre grupos con distintos modelos, pero no se pueden establecer constantes que expliquen el sentido de los cambios&#xBB; (p. 44) equivale a no decir nada sobre la raz&#xF3;n de esa diversidad de modelos, sobre la causa de que prevalezcan unos sobre otros ni, en definitiva, sobre el cambio social.

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Hemos hablado sobre el behaviorism del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n y vamos a detenernos en este aspecto pues bajo la apariencia de materialismo y ciencia se encuentra una concepci&#xF3;n profundamente idealista y anticient&#xED;fica.

En el cap&#xED;tulo que trata sobre &#xAB;La escasa utilidad de la categor&#xED;a idea en sociolog&#xED;a&#xBB; nos dice que ideas es una categor&#xED;a filos&#xF3;fica muy imprecisa: &#xAB;las ideas equivalen a ondas estacionarias cerebrales, con su correspondiente configuraci&#xF3;n y entrop&#xED;a negativa. M&#xE1;s all&#xE1; queda la percepci&#xF3;n interna que no tiene inter&#xE9;s cient&#xED;fico en cuanto no es observable. La cuesti&#xF3;n para el soci&#xF3;logo radica en que su quehacer no es el del f&#xED;sico o el del qu&#xED;mico, pero tiene, no obstante, que recaer sobre algo observable&#xBB; (p. 61); y m&#xE1;s adelante a&#xF1;ade: &#xAB;Es indiferente que haya o no ideas, lo que importa al biof&#xED;sico son, por ejemplo, los iones de sodio, y desde nuestro punto de vista las actitudes&#xBB; (p. 62). Como es sabido, la afirmaci&#xF3;n [18] de que lo propio de la ciencia es lo dado en la percepci&#xF3;n, lo observable por los sentidos, constituye una de las notas comunes de todas las corrientes del neopositivismo.

El neopositivismo nace como consecuencia de los intentos de Ernst Mach de conseguir la unidad de todas las ciencias mediante el reconocimiento de que toda autoridad cient&#xED;fica reside en la percepci&#xF3;n. El idealismo de Mach, para quien lo que constituye la materia son los fen&#xF3;menos que la revelan, se repite, en mayor o menor grado, en todos los representantes del neopositivismo. Damos por conocida la obra de Lenin y no vamos a repetir aqu&#xED; sus argumentos; lo que s&#xED; importa resaltar es que bas&#xE1;ndose en el postulado de la &#xAB;observabilidad&#xBB; proceden a atacar al marxismo reproch&#xE1;ndole ser &#xAB;metaf&#xED;sico&#xBB; o bien sus &#xAB;abusos de abstracci&#xF3;n cient&#xED;fica&#xBB;. As&#xED; el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n afirma que &#xAB;el neopositivismo ha despose&#xED;do a los elementos de la teor&#xED;a marxista que se han aceptado como valiosos por los grupos culturales de occidente, de sus residuos metaf&#xED;sicos&#xBB; (p. 159). Como el valor, o la plusval&#xED;a, o el trabajo abstracto no pueden ser vistos, ni tocados con el dedo, ni gustados con la lengua no son sino invenciones metaf&#xED;sicas para ellos.

Este escepticismo de gran se&#xF1;or que s&#xF3;lo conoce los &#xAB;hechos&#xBB; ignora que Marx llamaba &#xAB;imb&#xE9;ciles vulgares&#xBB; a los economistas que, dici&#xE9;ndose realistas, s&#xF3;lo reconoc&#xED;an la superficie de los fen&#xF3;menos neg&#xE1;ndose a superar este primer momento del conocimiento para, mediante la elaboraci&#xF3;n te&#xF3;rica, llegar a la esencia.

Ocurre adem&#xE1;s que los hechos de que nos hablan los neopositivistas. no son los hechos de la realidad, que existen independientemente de las sensaciones y representaciones humanas, sino que lo &#xFA;nico que les merece inter&#xE9;s son dichas sensaciones, o dicho de otra forma, las cosas s&#xF3;lo existen en tanto que dadas en la percepci&#xF3;n, en las sensaciones.

El neopositivismo (Rudolf Carnap, Otto Neurath, Moritz Schlick, Hempel, &amp;c.) llevado hasta sus &#xFA;ltimas consecuencias se convierte en una versi&#xF3;n moderna del viejo idealismo de Berkeley con su principio: &#xAB;Existir es ser percibido&#xBB;.

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Seg&#xFA;n el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n cuando el control social es ejercido por un grupo con prestigio positivo, llamamos a &#xE9;ste &#xE9;lite (p. 77). Ni que decir tiene que tales &#xE9;lites no se caracterizan en base a notas econ&#xF3;micas e incluso el s&#xF3;lo hecho de que se adscriban a un inter&#xE9;s econ&#xF3;mico har&#xED;a que dejaran de ser &#xE9;lites (p. 78). La raz&#xF3;n por la que se esfuerzan en lograr ejercer el control social aparece desconocida o, mejor dicho, no existe. La &#xFA;nica soluci&#xF3;n ser&#xED;a la voluntad de dominio, el irracionalismo, en fin.

Lo cierto es que el control social ha aumentado en nuestros d&#xED;as y el autor del libro que comentamos as&#xED; lo reconoce. &#xBF;Cu&#xE1;les son las causas de este aumento? &#xBF;En qu&#xE9; hechos se fundamenta? 1) En primer lugar se nos dice que &#xAB;el desgaste de los modelos rectores&#xBB; que la humanidad antes segu&#xED;a ha producido un aumento de la &#xAB;capacidad del hombre moderno para el terror&#xBB; (p. 74). 2) A ello se une &#xAB;la descristianizaci&#xF3;n de Occidente&#xBB; y la falta de creencia en un ser transcendente al que se subordine este control (p. 75). 3) Por otra parte existe una &#xAB;reacci&#xF3;n contra la moral de ambig&#xFC;edad&#xBB; propia del cristianismo. En esta &#xAB;reacci&#xF3;n&#xBB; coloca el autor a Maquiavelo, Nietzsche, el h&#xE9;roe de La Chute de Camus, [19] el comunismo y el freudismo, y desde tales puntos de vista nos dice que se justifica un control social con pretensiones absolutas (pp. 75 y 76). 4) Existe adem&#xE1;s una &#xAB;naturalizaci&#xF3;n del hombre&#xBB; por el an&#xE1;lisis cient&#xED;fico que ha puesto al alcance t&#xE9;cnicas m&#xE1;s refinadas de control social. 5) Hemos dejado para &#xFA;ltimo lugar lo que el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n llama &#xAB;aumento de la objetivizaci&#xF3;n colectiva del resentimiento en agresividad&#xBB;. Seg&#xFA;n nos explica, &#xAB;a medida que grupos humanos m&#xE1;s numerosos toman conciencia de su derecho a participar del &#xAB;consumo&#xBB; de bienes desde una igualdad jur&#xED;dico-pol&#xED;tica, el resentimiento adquiere la estructura colectiva de la lucha de clases. La teor&#xED;a cristiana de la relaci&#xF3;n individual que supera, desde el amor, el odio, queda desplazada por la tensi&#xF3;n colectiva entre pobres y ricos, revolucionarios y conservadores, etc&#x2026; los grupos pol&#xED;ticos y sociales, en cuanto expresan resentimiento econ&#xF3;mico, son la base de la estructura din&#xE1;mica de Europa&#xBB; (p. 74). Para el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n lo que diferencia a un obrero de su patrono, no es el lugar que uno y otro ocupan, en las relaciones de producci&#xF3;n, sino que el primero, tiene resentimiento y el segundo no. En resumen, las clases sociales no existen sino s&#xF3;lo fen&#xF3;menos psicol&#xF3;gicos. La a&#xF1;oranza neorrom&#xE1;ntica por aquellos buenos viejos tiempos en que las clases ahogaban en amor cristiano su resentimiento, en que hab&#xED;a modelos s&#xF3;lidos y creencia en una voluntad transcendente, no impide a nuestro autor, como luego veremos, ser realista, comprender que tal situaci&#xF3;n es irreversible y buscar procedimientos modernos para evitar que ese resentimiento estalle.

Parece ser que los social scientists y sus seguidores est&#xE1;n condenados a no reconocer la lucha de clases. Ello implicar&#xED;a tomar conciencia de las contradicciones de su sistema y del car&#xE1;cter perecedero del mismo. Las tendencias que tratan de enmascarar estos hechos son varias. El &#xAB;capitalismo popular&#xBB; que seg&#xFA;n se dice, ha convertido a los obreros en capitalistas; la &#xAB;movilidad social&#xBB; seg&#xFA;n la cual, el capitalismo ofrece a todos oportunidades iguales, &amp;c. El marxista sabe que obrero y capitalista, son dos t&#xE9;rminos correlativos, que est&#xE1;n en relaci&#xF3;n dial&#xE9;ctica. Ambos &#xAB;forman como tales un todo. Son dos formas del mundo de la propiedad privada&#xBB;, dice Marx en un texto archiconocido. No puede ser suprimido uno sin suprimir el otro y ninguno de los dos sin suprimir la propiedad privada. Tratar de negar al obrero y conservar al capitalista como pretende el &#xAB;capitalismo popular&#xBB; constituye, en el mejor de los casos, si se hace de buena fe, una ingenuidad pues aqu&#xED; no sirven los procedimientos de l&#xF3;gica formal sino que hay que lograr su superaci&#xF3;n dial&#xE9;ctica; esto es, hallar un tercer t&#xE9;rmino que sintetice y suprima, super&#xE1;ndolos, los t&#xE9;rminos antit&#xE9;ticos. En una palabra, la supresi&#xF3;n del mundo de la propiedad privada de los medios de producci&#xF3;n.

La teor&#xED;a de la &#xAB;movilidad social&#xBB; que pone a circular enternecedoras historias de Ford o Rockefeller vendiendo peri&#xF3;dicos en su juventud, ha olvidado divulgar las de los millones que se quedaron toda su vida vendi&#xE9;ndolos. El empleo de c&#xE1;lculos matem&#xE1;ticos en la averiguaci&#xF3;n de las posibilidades que cada une tiene de ascender de grupo social (el estudio de las probabilidades de descenso no es &#xAB;interesante&#xBB;) ha permitido a &#xAB;cient&#xED;ficos&#xBB; como S. Price establecer que los descendientes de familias de cualquier situaci&#xF3;n tendr&#xE1;n oportunidad de encontrarse en la clase superior una vez cada diecis&#xE9;is generaciones, esto es, dos veces cada mil a&#xF1;os{31}: el obrero puede estar feliz sabiendo la hermosa perspectiva que la sociedad abierta ofrece a sus descendientes.

Siguiendo estas l&#xED;neas el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n niega la existencia de la realidad objetiva de la clase afirmando: &#xAB;En la medida que (la categor&#xED;a clase) pierde estructura aumentan los elementos psicol&#xF3;gicos de valoraci&#xF3;n hasta el punto [20] que la oposici&#xF3;n construida (?&#xA1;) por Marx y Engels entre proletariado y burgues&#xED;a se convierte cada vez m&#xE1;s, en el mundo occidental, en una oposici&#xF3;n de car&#xE1;cter psicol&#xF3;gico, sin configuraci&#xF3;n estructural concreta. La reducci&#xF3;n de la lucha de clases a tensi&#xF3;n psicol&#xF3;gica individual convierte a la categor&#xED;a clase en un instrumento intelectual de escaso alcance sociol&#xF3;gico&#xBB; (p. 78). Admiremos la diab&#xF3;lica habilidad de agitadores como Marx y Engels y los comunistas todos que sin ninguna base objetiva envenenan las mentes de los pobres obreros y son capaces de construir categor&#xED;as que al ser difundidas entre diversos grupos crean el resentimiento que constituye &#xAB;la base de la estructura din&#xE1;mica de Europa&#xBB; (p. 74) Rehabilitemos a Com&#xED;n Colomer y sus historias sobre pactos sat&#xE1;nicos. Y entre tanto, como cient&#xED;ficos que somos, usemos categor&#xED;as rigurosas como la de &#xAB;pobres y ricos&#xBB; (pp. 74, 78, 84, &amp;c.).

Disuelta la lucha de clases, la pol&#xED;tica puede desarrollarse en adelante como lucha entre grupos que no tienen car&#xE1;cter econ&#xF3;mico{32} y que tratan de presionar o influir al Gobierno para lograr medidas que les favorezcan, pero que desde luego no ponen en cuesti&#xF3;n el orden establecido. En la t&#xE9;cnica norteamericana, estos grupos de presi&#xF3;n van a constituir la principal preocupaci&#xF3;n del estudio de los social scientists. En ellos, aparecen mezclados por igual la sociedad protectora de animales con los Testigos de Jehov&#xE1;, las Hijas de la Revoluci&#xF3;n Americana o los grandes consorcios industriales.

La cr&#xED;tica de la categor&#xED;a de clase social que hace el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n va a constituir la base de su cr&#xED;tica al marxismo. Ni el lector de imaginaci&#xF3;n m&#xE1;s viva puede sospechar en qu&#xE9; se va a basar &#xE9;sta: en que &#xAB;el ataque marxista a la racionalizaci&#xF3;n industrial del trabajo se fundamenta en supuestos psicol&#xF3;gicos&#xBB;, cuando en realidad el problema ha de plantearse &#xAB;en funci&#xF3;n de las estructuras y no de la psicolog&#xED;a&#xBB; (p. 138). No se trata de una autocr&#xED;tica, como parecer&#xED;a l&#xF3;gico, sino de una cr&#xED;tica al marxismo. &#xBF;D&#xF3;nde ha le&#xED;do esto el autor? Se nos informa que &#xAB;al menos esto parece concluirse del te&#xF3;rico m&#xE1;s conocido en este sentido, George Lukacs, quien en un libro famoso titulado Historia y conciencia de clases, ha desarrollado el tema de la cosificaci&#xF3;n industrial producida por el capitalismo&#xBB;. Llamar a Lukacs &#xAB;el te&#xF3;rico m&#xE1;s conocido en este sentido&#xBB;, dice muy poco de los conocimientos de marxismo del Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n que parece ignorar que la cosificaci&#xF3;n es el tema desarrollado en el Capital con el nombre de &#xAB;fetichismo de la mercanc&#xED;a&#xBB;. Aparte de esto, convendr&#xED;a recordar que Lukacs en su libro no pretende hacer una cr&#xED;tica sistem&#xE1;tica de la sociedad industrial ni del capitalismo, sino estudiar &#xAB;los problemas ideol&#xF3;gicos del capitalismo&#xBB; para lo cual dice claramente que emprende esa tarea &#xAB;presuponiendo los an&#xE1;lisis econ&#xF3;micos de Marx&#xBB;{33}. Si el Se&#xF1;or Tierno Galv&#xE1;n cree que hacer una cr&#xED;tica de ideolog&#xED;as es entrar en psicolog&#xED;a, e ignora los an&#xE1;lisis econ&#xF3;micos de Marx ello es culpa suya y no del marxismo. Por otra parte, se puede estar o no de acuerdo con la importancia que Lukacs atribuye al problema de la cosificaci&#xF3;n &#x2013;y no pocos marxistas la creen exagerada&#x2013; , lo que no est&#xE1; bien es considerar a un autor tan discutido como el fil&#xF3;sofo h&#xFA;ngaro como m&#xE1;ximo exponente del marxismo y basarse en &#xE9;l para hacer una exposici&#xF3;n caricaturizada del materialismo hist&#xF3;rico{34} desconociendo el A B C del mismo. Cuando se afirma que &#xAB;a medida que el obrero ha participado en el consumo en proporciones pr&#xE1;cticamente burguesas la cosificaci&#xF3;n ha desaparecido: La superaci&#xF3;n de la miseria le ha puesto en contacto con la totalidad; la cuesti&#xF3;n es pues muy clara, un cierto nivel de consumo impide la cosificaci&#xF3;n&#xBB; (p. 139), si se cree que con ello se refuta el marxismo no s&#xF3;lo se demuestra una falta de informaci&#xF3;n sobre la situaci&#xF3;n de los obreros, cosa [21] por otra parte muy l&#xF3;gica en un Profesor desinteresado y estudioso, sino que adem&#xE1;s se denota poco conocimiento sobre el significado que para los marxistas tienen t&#xE9;rminos tales como &#xAB;obrero&#xBB;, &#xAB;burgues&#xED;a&#xBB; y &#xAB;cosificaci&#xF3;n&#xBB;, cosa esta &#xFA;ltima ya no tan l&#xF3;gica en un Catedr&#xE1;tico de Derecho Pol&#xED;tico, soci&#xF3;logo por a&#xF1;adidura y autor de un libro con pretensiones cient&#xED;ficas. Por otra parte, si en realidad se quiere refutar a Marx, podr&#xED;a tomarse el trabajo de emprenderla con el Capital y teor&#xED;as tales como la del valor o la de la plus-val&#xED;a p. e. con lo cual recibir&#xED;a el reconocimiento de los economistas burgueses que llevan casi un siglo intent&#xE1;ndolo sin &#xE9;xito.</subfield>
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